La insolencia inglesa y el origen fraudulento de la riqueza en el Reino Unido

Por Alex Amaro | @alexamarobcn

"Son esos lores británicos los que a la luz de la no prescripción de los crímenes de lesa humanidad ocurridos durante el colonialismo y la esclavitud colonial impuestos a decenas de pueblos por el Imperio Británico los que deben ser perseguidos, arrestados, juzgados y condenados para que purguen sus penas y respondan con su fraudulento patrimonio por los daños ocasionados por su violenta y criminal actuación en el mundo."

Haciendo gala de la típica “insolencia inglesa”, el gobierno británico de David Cameron ha lanzado una violenta campaña contra inmigrantes “sin papeles”, a los que advierte que de no volver a sus países de origen se enfrentan a un arresto seguro.

“Vuelve a casa o enfrenta un arresto”, ese es el título de la xenófoba campaña puesta en escena por el derechista gobierno británico en contra de inmigrantes “sin papeles” que han llegado a las islas británicas de forma pacífica, no de la forma violenta como lo hicieron los colonos británicos que durante siglos invadieron a decenas de pueblos en América, África, Asia y Oceanía, a los que masacraron, exterminaron y saquearon sus recursos, apropiándose de sus territorios y esclavizando a sus habitantes.

Sólo la “insolencia inglesa” puede pasar por alto el peso y valor de la memoria histórica del colonialismo y la esclavización colonial, un terrible período de la  historia de la humanidad dominada por la sinrazón y la ambición imperialista europea, siendo los británicos los más salvajes y aventajados en éste proceso de acumulación y exterminio, basados en sus ínfulas de superioridad y grandeza. Cabe recordar que los peores crímenes contra la humanidad ocurrieron bajo sus órdenes y en sus colonias. Para la supervivencia del imperio británico y el surgimiento de su “modélico” capitalismo se impulsó el exterminio de decenas de pueblos y la apropiación violenta y sistemática de sus recursos naturales.

Los británicos pretenden enviar a “sus casas” a inmigrantes “sin papeles” de cuya pobreza y migración son ellos responsables directos, pues la mayoría provienen de países que antiguamente fueron colonias suyas y en los que hasta hoy sus empresas multinacionales mantienen una fuerte y violenta presencia asegurada por grupos de mercenarios que se encargan de mantener a salvo “sus intereses” ya sea por medio de corromper a políticos, militares y empresarios locales, o directamente mediante la acción político-militar que les permita ejecutar golpes de Estado a la carta, magnicidios, limpiezas étnicas, arrestos, torturas o desapariciones de activistas que les enfrentan y denuncian sus fraudulentos intereses.

Son esos británicos herederos de piratas, corsarios, filibusteros, mercenarios, colonialistas y esclavistas convertidos en lores los que pretender manifestar dureza contra la supuesta “ilegalidad y fraude” de unos inmigrantes cuyo único delito es no poseer el dinero suficiente para comprar el caro derecho a migrar al país que ha sido destino principal de las riquezas de las que han sido despojados y que se han convertido en la causa fundamental de la pobreza estructural que afecta a sus países de origen.

Son esos lores británicos cuya fortuna originaria proviene de los más execrables crímenes contra la humanidad los que pretenden dar lecciones de legalidad y firmeza en la lucha contra el fraude, eso cuando ellos siguen sin admitir su responsabilidad y culpabilidad en el empobrecimiento y exterminio de decenas de pueblos americanos, africanos, asiáticos y oceánicos.

Son esos lores británicos y sus malditas empresas los que deben volver a su casa y dejar de entorpecer el desarrollo de África, Asia, Latinoamérica u Oceanía.

Son esos lores británicos los que a la luz de la no prescripción de los crímenes de lesa humanidad ocurridos durante el colonialismo y la esclavitud colonial impuestos a decenas de pueblos por el Imperio Británico los que deben ser perseguidos, arrestados, juzgados y condenados para que purguen sus penas y respondan con su fraudulento patrimonio por los daños ocasionados por su violenta y criminal actuación en el mundo.

Es hora de hacerle frente a la insolencia inglesa y a su falta de memoria histórica. Es hora de perseguir, arrestar, juzgar y condenar a sus mercenarios y empresas responsables de la pobreza de los pueblos de esos inmigrantes a los que injustamente quieren devolver a los países a los que ellos han saqueado y han truncado el presente y futuro. Contra la insolencia inglesa, ¡memoria histórica y justicia!

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