Vídeos

Loading...

jueves, 21 de mayo de 2015

Hacer política entre sueños y pesadillas

Durante los últimos meses, he estado inmerso en una serie de discusiones sobre el qué hacer para adelantar el impulso político de las fuerzas democráticas en la República Dominicana y en su diáspora radicada en los Estados Unidos. Ha sido un proceso intenso y enriquecedor, he conocido a mucha gente brillante, con biografías personales extraordinarias y con ideas tan interesantes como inquietantes, sin dudas, ha habido de todo, gente que sueña y lo hace despierta, otros y otras, para los que sus sueños se han convertido en terribles pesadillas de las podría volverse muy difícil salir, a menos que se produzcan grandes acontecimientos democráticos que pongan en cuestionamiento la inmovilidad de los anacrónicos dogmas sobre los que cifran sus inútiles esperanzas de cambio.

Si queremos avanzar, tendremos que desarmar nuestras viejas carabinas ideológicas y lanzarlas al río, para adentrarnos en nuevos espacios de civilidad en los que podamos discutir de forma franca y vinculante con el resto de la ciudadanía, incluyendo a aquellos sectores con los que albergamos manifiestas diferencias sobre el pasado, presente y futuro de la humanidad. 

Si hasta ahora “la historia de la humanidad ha sido la historia la lucha de clases”, nuestro futuro y supervivencia como especie, sólo podrán garantizarse por medio del dialogo y la concertación de acuerdos democráticos muy concretos, que pongan al ser humano en el centro de las cuestión política y de la economía, haciendo del Estado y del resto de las instituciones políticas, mecanismos vivos al servicio de la democracia y del bienestar de la gente, de manera que puedan ser participados y controlados activamente por la ciudadanía. Se trata de que ni el Estado, ni el mercado, ni los poderes facticos concentren tanto poder, como para ejercerlo a su favor y en contra de los ciudadanos y ciudadanas.

Pretender el poder total para imponer doctrinas políticas fracasadas como el socialismo o el comunismo, es tan nocivo como seguir defendiendo e impulsando el neoliberalismo y el capitalismo. La humanidad ha avanzado lo suficiente como para desarmar esos viejos esquemas de pensamiento autoritario y para permitirnos avanzar hacia posiciones políticas más incluyentes, democráticas, liberales y progresistas, capaces de reconocer y respetar libertades esenciales atacadas por los radicales capitalistas y comunistas.


Vivimos un cambio de época que nos exige actualizar y ampliar nuestros marcos teóricos para entender mejor la vida, de manera que la práctica política a defender, nos permita construir nuevas mayorías sociales capaces de reconocerse a sí mismas como fuente del poder y la soberanía de la nación y del Estado, con las capacidades y competencias de disponer los mecanismos necesarios para organizar la vida en comunidad y legislar sobre todas las materias que le son propias.

Hay que decidir entre hacer política para materializar los sueños o para prolongar las pesadillas. Debemos mirar al futuro con optimismo y determinación, ser capaces de deshacernos de todo el lastre heredado e impuesto por otras realidades que nada tiene que ver con la del mundo y la época que nos toca vivir. Debemos reconsiderar nuestra fidelidad ante viejos dogmas e hitos históricos que tienen poco ya que ver con la realidad actual y con las aspiraciones legítimas de la generación de la que actualmente formamos parte. En fin, debemos hacer un dialogo sincero con nosotros mismos sobre el mundo que realmente queremos y lo que estamos dispuestos a hacer para construirlo. Es probable que para muchos, soñar no cueste nada, pero para otros, para nosotros y nosotras, hacer realidad nuestros sueños, puede llegar a costarnos todo, inclusive.

@alexamarobcn | Miembro de #AhoraNow y de #Podemos

No hay comentarios:

Publicar un comentario