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jueves, 23 de abril de 2015

La única urgencia democrática es defender a la gente

Por Alex Amaro | @alexamarobcn

"Hay que animar a los sectores en lucha a reclamarse como actores constituyentes para hacer insostenible la estrategia de dominación planteada por la mafia peledeísta." 

El debate sobre reelección o no reelección impuesto por la maquinaria propagandística del PLD en la opinión pública, ha generado mucha controversia entre los distintos actores políticos y sociales, sobre todo, deja en evidencia las debilidades argumentales de una oposición incapaz de establecer una alternativa opositora al gobierno de Danilo sin basarla en las debilidades manifiestas de la figura de Leonel Fernández, siendo ésta, una de las probables causas del deterioro de la figura del expresidente y, a la vez, de la fortaleza de la imagen del actual presidente. La oposición logró arrinconar a su víctima y encumbrar a su verdugo.

En el afán por denotar la figura perversa de Leonel Fernandez, la oposición relegó todo debate con el gobierno y el actual presidente, convirtiendo el éxito del momento en la base del fracaso por venir. Lo más grave es que el espíritu suicida de la oposición al leonelismo, pretende llevar hasta sus “últimas consecuencias” la guerra contra el caudillo heredero del balaguerismo y líder por aclamación de los sectores conservadores. Una guerra cruenta en la que la lucha contra la corrupción ha relegado otros temas tan importantes o más que la socorrida campaña moralizadora que ha pretendido hurgar en la bondad de los dominicanos y dominicanas, para construir un escenario de posible honestidad que nos permita llegar a Ítaca.

Sin Leonel como candidato y a mitad de camino, la oposición teme perder el rumbo y no llegar pronto a su deseado destino, no está dispuesta a rodar por el desierto otros cuarenta años más, y que algún que otro mesías corra la misma suerte que Moisés y se quede a las puertas de la tierra prometida. De ahí que, la oposición frontal a la reelección no sea más que un grito desesperado para reclamar un escenario utópico, que la propia inteligencia oficialista ha dejó atrás en el mismo momento en el que abrió el proceso para reformar la constitución y permitir la reelección del caudillo al mando.


Quizás haya llegado el momento de cambiar de GPS o brújula, todo depende de la herramienta de navegación que se utilice para andar por ésta única vida. Quizás sea el momento de empezar a preocuparse un poco más por la gente, por sus derechos y bienestar real, más que por los cálculos electorales propios. Lo único que puede quedar de éste viaje, es la felicidad construida y por ganar.
Quienes aspiramos a romper el esquema de dominación impuesto por el régimen peledeísta, debemos situar a las personas en el centro de nuestra actividad política. De ahí que, resulte elemental abrir camino a la defensa activa de los derechos humanos, la democracia y el bienestar social.

Ya sabemos que el único propósito de la reforma constitucional planteado por el régimen, es instaurar la reelección presidencial, pero oponerse a ella no es la única respuesta adversarial, no, quizás es la que menos y la que más refuerza su lógica de dominación. La base de oposición al régimen está situada en la defensa de la gente, de sus derechos, libertades y bienestar, que es lo que la actividad mafiosa del peledeísmo realmente afecta. Frente al autoritarismo, hay que defender a plenitud los derechos de todas las personas. Ante el intento de consolidar un proceso que deviene dictatorial, sólo se le puede hacer frente luchando enérgicamente por conquistar más democracia, es la única tarea urgente; debe ser éste el debate y no otro.

La movilización de la ciudadanía debe ser la respuesta democrática a las intenciones de reformar una constitución que venimos impugnando desde 2010. La sociedad civil y los sectores políticos liberales y democráticos deben animar la salida a las calles de todos los sectores afectados y/o negados por la actual constitución antidemocrática y conservadora. Hay que animar a los sectores en lucha a reclamarse como actores constituyentes para hacer insostenible la estrategia de dominación planteada por la mafia peledeísta. A la sodera del régimen debe responderse con el grito de la calle, de la gente que lucha por su dignidad y reconocimiento. Ha llegado el momento de dar la batalla por los derechos negados, por la democracia obstruida, por el bienestar usurpado, por la libertad. En un escenario de lucha y movilización social, no hay que reelección que triunfe, aunque desde instituciones contraladas y subordinadas se imponga.