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miércoles, 30 de octubre de 2013

Rihanna, las cucarachas y la cultura del conformismo en la sociedad dominicana

Las contradicciones propias de un pueblo anulado política, social y culturalmente encuentran su máxima expresión en la sociedad dominicana.

La publicación por parte de Rihanna de un comentario en Twitter en el que destacaba el hecho cierto de haber encontrado un cucaracha en la habitación del hotel en el cual se encontraba hospedada en el marco del concierto que ofreció en el país, ha provocado una intensa ola de comentarios negativos y despectivos contra la artista, considerando quienes las critican que ha exagerado en su comentario y ha dañado la imagen del país al compartir con sus seguidores por medio de la red social tal descubrimiento.

Entre los comentarios contra Rihanna salen a la luz todo tipo de proclamas, entre ellas las patrióticas, muy de moda en el país caribeño, en el que ver un murciélago, una cucaracha o un saltamontes es un asunto cotidiano, algo que para los nacionales y los residentes habituales ya no causa espanto alguno, pero amigos, es normal que cualquiera que no habita con regularidad se sorprenda al ver tales bichos, sobre todo si estás en la habitación de un hotel que de por si te cobra carísima la estadía.

Yo pregunto, ¿Quién no se ha encontrado algún tipo de insecto en la habitación de un hotel en el que haya estado, en el algún restaurant, incluso en la propia casa? Creo que todos y todas alguna vez nos encontrado de frente con una súper cucaracha voladora de esas que nos sobrevuelan la cabeza queriendo meterse en el plato durante nuestra cena. Yo mismo en mi última estadía en la República Dominicana tuve un duelo a vida o muerte con una cucaracha que me desafió ante la mirada atónita de mi familia. Pero que coño, entre mis amigos de la infancia y yo, matar cucarachas era todo un deporte, no había tarde en la que entre el juego de "el loco" y "la latica" no nos dedicáramos a cazar cucarachas, recuerdo que una noche maté 16 cucarachas en una sola noche, toda una proeza para un chaval de 9 años sin más arma que unas chancletas samurái.

Pero ese orgullo patriótico que no ha hecho perder el sentido de la realidad nos está convirtiendo en el hazmerreír internacional; sorprendentemente la mayoría de dominicanos y dominicanas no distingue la realidad de la ficción, lo justo de lo injusto, lo útil de lo inútil... La sociedad dominicana se ha acostumbrado penosamente a no ser crítica y aceptar como normal hechos como el encontrar una cucaracha en la habitación de un hotel por el que pagas para hospedarte y descansar de forma higiénica y segura, pero no, encontrar una cucaracha para un dominicano o dominicana no es motivo de indignación sino de chercha, es la oportunidad para hacer un escandalo detrás de la cucaracha, sería raro que alguien se dirija a la recepción del hotel a exigir un cambio de habitación o sencillamente a cancelar su estadía en el mismo con la consiguiente reclamación, no, nos callamos y seguimos adelante, pero son esos pequeños detalles, esas pequeñas faltas las que van creando una ola de ausencia y no-reclamos que llegan hasta los aspectos más importantes de nuestras vidas, como pueden ser la calidad de la educación, la atención médica, la seguridad laboral, la atención pública o la rendición de cuentas por parte de los políticos y autoridades del Estado.

La sociedad dominicana ha perdido la capacidad crítica constructiva, en cambio alienta la destructiva y eso se nota en el estancamiento de la calidad de los servicios que en general recibimos. Los dominicanos y dominicanas se conforman con todo, o con casi todo, en general protestan por muy pocas cosas, excepto cuando las vergüenzas propias, consideradas casi como intimas son expuestas en la escena internacional y nos retratan tal y como estamos, por eso es más fácil cargar contra Rihanna o contra cualquiera que se queje de algo que en cualquier parte del mundo causaría un escandalo, menos en República Dominicana.

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