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lunes, 29 de octubre de 2012

El voto inmigrante, ICV y la alternativa a la crisis

Por Alex Amaro | @alexamarobcn

Los inmigrantes nacionalizados, ciudadanos con derecho a voto, deben acudir masivamente el próximo 25N y expresar su apoyo a la construcción de una alternativa de izquierda a la crisis y a los responsables políticos de crearla. Esos responsables de la crisis se encuentran en CIU, PP y PSC-PSOE. Son los que gobiernan y han gobernado los que han decido que el peso de la crisis y los “sacrificios” recaigan sobre los trabajadores y clases medias. Hay una alternativa, está a la izquierda y está con los inmigrantes, se llama Iniciativa per Catalunya Verds-ICV.”
 

150 mil inmigrantes nacionalizados podrán ejercer el voto en las elecciones catalanas que se celebrarán el próximo 25N, representando alrededor del 3% del electorado habilitado para ir a las urnas.
 
Por primera vez en mucho tiempo “la inmigración” no es uno de los temas centrales de la campaña, como lastimosamente llegó a suceder en anteriores procesos electorales. El tema central de la presente campaña está relacionado con la independencia y el derecho a decidir del pueblo catalán, convirtiéndose en un debate de profundo calado social y sentimental que parece haber detenido de golpe el tiempo y todos los problemas. Pero no, el tiempo sigue avanzando y los problemas existentes se agravan. El paro aumenta, los desahucios continúan, las familias siguen haciendo malabares, ya no sólo para llegar a fin de mes, sino para poder comer cada día.
 
El debate sobre la posible independencia de Catalunya se revela como fundamental y necesario, urgente si cabe el caso, pero no por eso debería anular el resto de debates, sobre todos aquellos que buscan encontrar respuestas a las dificultades que atraviesan las personas para poder vivir con dignidad y alegría, un derecho que ha sido asaltado por una crisis que no ha sido responsabilidad de la mayoría de los ciudadanos del país, sino de unos pocos, fuertes y con poder, pero unos pocos.
 
De esa mayoría que ha visto socavado su “modo de vida” por la crisis, los inmigrantes representamos un importante segmento. En el conjunto de la población, las cifras del paro se sitúan en el 25%, entre los inmigrantes llega hasta el 37%. Una innumerable cantidad de familias formadas por inmigrantes han perdido sus viviendas víctimas de los desahucios causados por la estafa de los bancos, paradójicamente rescatados con el dinero de la ciudadanía. Nos afectan directa y drásticamente los recortes en sanidad y educación, así como el conjunto de restricciones migratorias impuestas con la “excusa” de las crisis y que se ha orientado a dificultar las reagrupaciones familiares y el libre tránsito de nuestros familiares al país que dice acogernos.
 
Toda ésta situación de inequidad y dificultades tiene nombres y apellidos, hay políticos responsables de ello y sus partidos aspiran a seguir gobernando o a gobernar. Los ciudadanos de origen inmigrante no debemos seguir siendo apáticos a la realizad política que vive el país. La respuesta no puede ser huir nuevamente, ya huimos una vez, no es justo que lo hagamos nuevamente. Ya salimos de nuestros países de origen por causas similares a las que hoy afectan a Catalunya. No podemos seguir corriendo, llegó el momento de plantarnos y defender el modelo de sociedad y de Estado del bienestar que hemos estado ayudando a construir durante los últimos años. Es hora de dar un paso al frente y hacer política, de ejercer la ciudadanía y votar en las urnas contra los responsables de la crisis.
 
Los inmigrantes nacionalizados, ciudadanos con derecho a voto, deben acudir masivamente el próximo 25N y expresar su apoyo a la construcción de una alternativa de izquierda a la crisis y a los responsables políticos de crearla. Esos responsables de la crisis se encuentran en CIU, PP y PSC-PSOE. Son los que gobiernan y han gobernado los que han decido que el peso de la crisis y los “sacrificios” recaigan sobre los trabajadores y clases medias. Hay una alternativa, está a la izquierda y está con los inmigrantes, se llama Iniciativa per Catalunya Verds-ICV.
 
Hay que apostar decididamente por una fuerza alternativa, joven y progresista, como la que representa Iniciativaper Catalunya Verds-ICV. La formación ecosocialista siempre ha estado del lado de los inmigrantes en Catalunya. Son los que han propuesto el derecho a voto para todos los inmigrantes y se han opuesto con firmeza al funcionamiento de los Centros de Internamientos de Extranjeros-CIE´s. ICV defiende la idea de que Catalunya es un solo pueblo, del que nosotros también somos parte.
 
ICV en coalición con EsquerraUnida i Alternativa-EUiA presenta la candidatura de Joan Herrera como cabeza de lista de coalición alternativa, ecologista y de izquierdas. Para él y para todo el conjunto de la colación debe ser nuestro voto. No es un cheque en blanco, es un voto consciente y critico. Es un voto útil, que a la vez se convierte en exigencia y compromiso.
 
Hace falta determinación y voluntad política para profundizar y ampliar la igualdad ciudadana en Catalunya. ICV y Joan Herrera defienden ésta exigencia. Nuestro voto debe comprometerles aun más y darle el respaldo político necesario para que se conviertan en una fuerza más influyente y decisiva a la hora de tomar decisiones y formular políticas públicas.
 
Con nuestro voto podemos otorgarle a Joan Herrera e ICV una fuerza institucional capaz de impulsar la formulación de políticas de inclusión activa y con garantías democráticas que favorezcan la integración social y el ejercicio de la ciudadanía por parte de los inmigrantes a la sociedad catalana.
 
ICV tiene un reto planteado y es vincularse de forma democrática y activa a los colectivos de inmigrantes. Su modelo de organización política debe ser más ágil, abierto, inclusivo y participativo, de forma que las estructuras deliberativas y de gestión puedan nutrirse del talento, compromiso y militancia de los inmigrantes que simpatizan con sus propuestas políticas. Los pasos hacia el 25N sólo son un pequeño tramo del camino, después de ahí es cuando comienza un nuevo y largo viaje que debemos transitar juntos, con ilusiones y compromisos compartidos. ¡A por el triunfo!

viernes, 19 de octubre de 2012

Los partidos evitan llevar inmigrantes al Parlament, sólo ICV mantiene su compromiso



Sólo ICV, la formación ecosocialista que lidera Joan Herrera, ha mantenido a un inmigrante entre los primeros 20 lugares de la lista que presenta en coalición con EUiA. El resto de partidos políticos tan sólo les reserva un lugar en el decorado de la campaña”.


Una vez más los inmigrantes dedicados a la política en Catalunya reciben por parte de los partidos catalanes un fuerte portazo en la cara. Con la excusa del debate “soberanista”, los activistas políticos de origen inmigrante han sido relegados a los últimos puestos de las listas electorales o directamente han sido borrados de las mismas. Sólo ICV, la formación ecosocialista que lidera Joan Herrera, ha mantenido a un inmigrante entre los primeros 20 lugares de la lista que presenta en coalición con EUiA. El resto de partidos políticos tan sólo les reserva un lugar en el decorado de la campaña.

La confección final de las listas electorales y el lugar que en ella ocupan los políticos de origen inmigrante contradice el insistente discurso empleado por los políticos y partidos catalanes para que los inmigrantes se “integren a la sociedad”. No se puede pedir con una mano integración y con otra negarla. Son los políticos que legislan y gobiernan los que deben facilitar la integración de las personas, sin embargo sus decisiones niegan de forma reiterada esa posibilidad.

CIU, PSC y ERC se han pasado la integración por el forro. La posibilidad de que un inmigrante llegue al Parlament a través de sus listas electorales es menos probable a que el Curiosity encuentre vida en Marte.

La presente situación de exclusión y marginación debe animar a los activistas y votantes de origen inmigrante a una profunda reflexión sobre su papel real en la política catalana. La respuesta no puede ser la sumisión ante el ninguneo de la clase política. No es por casualidad que la reflexión social más extendida y compartida es que la clase política no representa al grueso de la sociedad.

Los partidos son estructuras corporativas en la que sectores marginados socialmente y económicamente afectados por la crisis no tienen peso ni poder, pero tampoco cuentan en sus decisiones y práctica política, de ahí que los partidos gobernantes no sean capaces de frenar el deterioro de la economía social y familiar, siendo el resultado: más paro, más desahucios, menos atención y cobertura sanitaria, entre otras problemáticas que van agudizando las condiciones de vulnerabilidad y pobreza del conjunto de los trabajadores y trabajadoras, pero en especial de las y los inmigrantes.

El #25N no sólo está en juego la soberanía del país, está en juego sobre todo el modelo de sociedad que tenemos y el que se seguirá construyendo desde las instituciones legislativas y de gobierno, sea Catalunya un Estado independiente o no. Hay que elegir entre el modelo de sociedad excluyente que proponen los nacionalistas catalanes y españoles de CIU y PP, o entre el modelo de los pactos de silencio asumido por un PSC arrodillado ante el PSOE, o la falta de visión social de una ERC obsesionada con la independencia y ante ello capaz de pactar con quien con tal de alcanzarla, o respaldar la propuesta de ICV, que defiende el Estado del bienestar, la democracia y la igualdad ciudadana en cualquier escenario, ya sea una Catalunya dentro de España (con un modelo federal) o una independiente, más progresista y menos conservadora.

La tarea pendiente antes, durante y después del #25N seguirá siendo conseguir la tan cacareada “igualdad ciudadana”. Los inmigrantes debemos tomar conciencia de clase y expresarnos como colectivo de forma unitaria y contundente, sin ello no habrá avance político ni poder transformador. Sin igualdad ciudadana, la independencia o el federalismo son un fraude. Participemos políticamente desde la dignidad y la rebeldía, a nadie le vendamos nuestra dignidad, que nadie nos robe nuestros sueños.

miércoles, 3 de octubre de 2012

Las elecciones catalanas del 25N y el reto de la integración política de los inmigrantes

Por Alex Amaro (@alexamarobcn)

“No basta con llevar a catalanes de origen inmigrante de forma cosmética en la listas, el reto democrático es garantizar su presencia en el parlamento, de forma que la imagen institucional refleje la verdadera composición social y cultural del país. Hay que pasar del agotado modelo de representación desigual a la participación integral e igualitaria de los inmigrantes en la política y en las instituciones democráticas”.

 
Ante el adelantamiento electoral anunciado por el Presidente de la Generalitat, Artur Más, pautado para el 25 de noviembre de 2012, y que tiene como objetivo renovar el Parlament de Catalunya, las maquinarias políticas de los partidos se han puesto en marcha para configurar sus listas electorales, que en teoría tienen que permitir la representación equitativa y proporcional de todos los sectores sociales que forman parte de la sociedad catalana, listas de las cuales los inmigrantes han sido los grandes ausentes durante las últimas jornadas electorales.
La exigencia política y social para que los inmigrantes se “integren” a la sociedad catalana, no ha sido debidamente correspondida por las formaciones políticas, siendo la inclusión política una de las grandes tareas pendientes del proceso democrático del país.
Estas elecciones que tienen unas características especiales, en tanto se orientan a reforzar el proceso constituyente de Catalunya como pueblo y Nación, deben ser un instrumento para construir la tan deseada igualdad ciudadana de la que hemos hablado algunos y que han negado y siguen otros, pero sobre todo, debe ser un proceso incluyente que permita cohesionar a la sociedad, garantizando la inclusión política e institucional de aquellos sectores, que como los inmigrantes, han estado excluidos de la política y de las instituciones democráticas, sin que su participación haya sido reconocida de forma adecuada por los partidos con representación parlamentaria.
No basta con llevar a catalanes de origen inmigrante de forma cosmética en la listas, el reto democrático es garantizar su presencia en el parlamento, de forma que la imagen institucional refleje la verdadera composición social y cultural del país. Hay que pasar del agotado modelo de representación desigual, a la participación integral e igualitaria de los inmigrantes en la política y en las instituciones democráticas.
Las formaciones democráticas deben facilitar la conversión de los inmigrantes en sujeto político activo, de forma que dejen de ser un objeto recurrente de la política, sobre todo un elemento argumental del discurso populista, xenófobo y racista de los partidos de derecha, que quieren ganar simpatías y votos a costa de las conflictivas condiciones de marginalidad en que viven los inmigrantes.
En los próximos días, cuando queden formadas y publicadas las listas electorales de los distintos partidos, sabremos si existe voluntad real por parte de los mismos para que los catalanes de origen inmigrante tengan representación directa en el Parlament o si preferirán seguir “intermediando políticamente” por ellos, aun a sabiendas de que la “intermediación política” sigue influyendo en el creciente desprestigio de la “la política” y de “los políticos”, argumentando así la socialmente extendida apreciación ciudadana de que los políticos actuales “no nos representan”.
Está por verse, si los catalanes de origen inmigrante lograrán tener algún diputado o diputada entre los 135 parlamentarios a elegir el próximo 25N, o si bien, tendrán que conformarse con seguir siendo representados, aun cuando son el 16% de la población catalana. De momento, nos queda mantener la duda democrática, que en ningún caso es un beneficio a favor de la política, sino que sigue siendo un lastre de los políticos y del aun restrictivo proceso democrático.