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miércoles, 26 de septiembre de 2012

El #25S y el pinchazo de la burbuja democrática

Por Alex Amaro (@alexamarobcn)

“La burbuja democrática, alimentada durante las últimas décadas por una clase política que se revela actualmente como inepta y parasitaria, se desinfla ante el empuje de la movilización social, reforzando la extendida percepción ciudadana de que la clase política gobernante no le representa”.

 
El Ferrero blindaje del Congreso de los Diputados y la salvaje represión llevada a cabo por la policía ante las protestas ciudadanas contra las políticas económicas y los recortes sociales impuestos por el gobierno de Mariano Rajoy y el PP, evidencian al servicio de quien están los políticos gobernantes y las instituciones del Estado, se encuentran subordinados a los intereses del mercado financiero internacional y de la oligarquía financiera local, responsables de la crisis de la economía que estamos padeciendo y que amenaza con desmantelar totalmente el ya debilitado Estado del bienestar.

La crisis de la economía ha puesto en evidencia las debilidades estructurales del Estado del bienestar, animando a que los sectores políticos más liberales y antidemocráticos se abalancen sobre las conquistas democráticas acumuladas por la ciudadanía, pretendiendo desmantelar el sistema de derechos y la institucionalidad democrática alcanzada, que aunque envejecida y obsoleta, al menos ha servido para llegar hasta aquí y mantener la vigencia de los derechos sociales, políticos y culturales logrados al desaparecer formalmente la dictadura franquista.

El modelo de gobierno y de representación democrática se encuentra duramente cuestionado por los afectados directos de la crisis, en especial por el Movimiento del 15M, reconvertido ahora en Coordinadora 25S, con un programa político más claro y contundente que el resto de iniciativas formuladas durante los últimos meses.

La Coordinadora del 25S ha planteado de forma clara y contundente que las protestas continuaran hasta que el actual gobierno caiga, se disuelvan las Cortes y se convoque a un nuevo proceso constituyente que permita a la ciudadanía sentar las bases constitucionales de un nuevo Estado de derecho que establezca un sistema democrático más directo y cercano a la ciudadanía, de forma que la sociedad logre unos altos niveles vigorosidad política, social y cultural que nos permitan afrontar de forma cooperativa y solidaria los infortunios de la crisis.

La burbuja democrática, alimentada durante las últimas décadas por una clase política que se revela actualmente como inepta y parasitaria, se desinfla ante el empuje de la movilización social, reforzando la extendida percepción ciudadana de que la clase política gobernante no le representa.

Lo que sucederá en los próximos días, semanas o meses es difícil de predecir, sin embargo lo que si debemos garantizar es que lo se sea que resulte de las actuales luchas signifique un rotundo avance social colectivo, una derrota política severa que permita que los responsables y beneficiarios directos de la crisis actual rindan cuentas antes la justicia y paguen por ello. Pero sobre todo, que la clase política actual logre su merecido castigo político y social, de forma que logremos imponer nuevas formas democráticas de hacer política y marco ético ciudadano para ser político que nos devuelvan la democracia, pero ésta vez no la burbuja que nos inflaron, sino una democracia real y verdadera.

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