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lunes, 2 de julio de 2012

Porque nosotros también somos Catalunya, queremos voz y voto para participar y decidir

La integración de la inmigración a la sociedad catalana se ha convertido durante los últimos años en uno de los temas centrales del debate político y electoral llevado a cabo por los partidos políticos y sus líderes. Un debate que no ha pasado de discutir la inmigración como problema, como si no representara ninguna oportunidad para la sociedad, sobre todo y es lo más grave, se habla de forma hiriente y violenta como si no se tratara de personas.

Pero esto tiene una explicación clara, en la concepción política predominante las y los inmigrantes no son considerados como ciudadanos, son tan sólo fuerza de trabajo, un accesorio económico del que se puede prescindir en cualquier momento si las cosas no van bien, si la economía falla, etc.

Para muchos políticos y para una parte de la sociedad realmente los inmigrantes no contamos. Pero ésta es una situación reversible, podemos superarla si desplegamos un proceso de unidad y lucha desde los colectivos de inmigrantes, exigiendo el reconocimiento pleno de los derechos de ciudadanía, los derechos a voz y voto, es decir, la capacidad para interlocutar y decidir por lo que es mejor para nosotros. Se trata de empezar a contar y de ser tomados en cuenta, de lograr visibilidad, de ganar la palabra, de forjar opinión, de ser, de existir, de mandar.

La integración no significa sumarse a lo existente ni ser sumimos, la integración supone apropiarse de unas capacidades políticas, de unas ventajas sociales y unas oportunidades económicas que nos permitan participar en la sociedad como uno más y no como la sombra del resto.

Para romper éste círculo vicioso en el que nos encontramos es preciso que logremos conquistar en el mayor breve plazo el derecho al voto de todos los inmigrantes con residencia legal y permanente sin que sean necesario encontrarse avalado por los llamados acuerdos de reciprocidad que en la actualidad despojan de la capacidad para votar a cientos de miles de inmigrantes procedentes de países en conflictos o con regímenes autoritarios.

Es necesario que las fuerzas democráticas y progresistas que conformamos el tejido asociativo de origen inmigrante nos pongamos de acuerdo para poner en marcha un proceso que entre otras reivindicaciones nos permita:

  1. Conquistar el derecho a voto en las elecciones municipales y autonómicas para todos los inmigrantes con residencia legal y permanente establecida en Catalunya
  2. Comprometer a los partidos políticos a garantizar la inclusión de ciudadanos de origen inmigrante en las listas de sus listas electorales a los distintos niveles de elección popular, de manera que puedan ser elegidos y logren entrar en las instituciones parlamentarias y de gobierno.
El cumplimiento de estos dos puntos puede contribuir a mejorar la participación política de los ciudadanos de origen inmigrante, pero sobre todo ayudará a mejorar la democracia, permitiendo que el 16% de la población en Catalunya que significa la inmigración empiece a contar, a tener voz y voto para poder participar y decidir por el país que queremos, que es ya el país por el que trabajamos.

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