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miércoles, 27 de junio de 2012

Democratizar la ciudadanía

Por Alex Amaro (@alexamarobcn)

Exposición realizada en el marco de la Mesa Redonda: Población inmigrada y participación política.
Organizado por la Fundació l’Alternativa (http://www.fundacioalternativa.cat/)


Facilitar la participación política de las y los inmigrantes residentes de forma legal y permanente en Catalunya es una condición indispensable para afianzar la democracia y adaptarla a la nueva realidad social en que vivimos.

El discurso conservador exige, como excusa para negar derechos sociales (educación, salud, prestaciones sociales, etc.), el cumplimiento de unos “deberes ciudadanos” que son comunes a todas y todos, sin embargo los “derechos ciudadanos” no son comunes a todos. La mayoría de los inmigrantes tienen restringidos derechos inherentes a la ciudadanía, y un ejemplo concreto es el derecho a la participación política, es decir, la capacidad para participar en el diseño colectivo de la sociedad en que vivimos y deseamos, así como para poder elegir y ser elegidos a las funciones públicas y de gobierno institucionalizadas en la ciudad y país en el que han establecido su residencia de forma temporal o con carácter de permanencia.

Esta restricción de la ciudadanía genera unas condiciones de exclusión mucho más graves, inclusive, que las que se producen por razones sociales, económicas o culturales, ya que la negación de la participación política evita que puedan corregirse de forma democrática el resto de inequidades antes señaladas, lo que potencia en perspectiva la posibilidad de que “los excluidos” de la política de manera institucional, construyan canales alternativos al margen de las instituciones establecidas para presionar a favor de su inclusión social, económica, cultural y política, generando unas tensiones sociales que pueden debilitar aun más la ya frágil convivencia intercultural, la que se encuentra sometida a cuestionamientos crecientes en la misma medida en que la crisis de la economía y de la democracia se agudizan.

La restricción de la ciudadanía facilitaría el despojo de los derechos sociales reconocidos por la sociedad. Hay grupos políticos que están centrando sus estrategias de posicionamiento electoral sobre la base de excluir de muchos de estos derechos a los inmigrantes, son conocidas las propuestas del PP y PxC en materia de educación, salud, asistencia social, derechos de extranjería, etc.

La democratización de la ciudadanía, es decir la apertura de la participación política a todas aquellas personas que residen de forma legal y permanente, tengan o no la nacionalidad española, es una forma de evitar la deriva segregacionista por la que apuesta la derecha xenófoba y racista.

Democratizar la ciudadanía es garantizar la inclusión progresiva de las y los inmigrantes en todas las esferas sociales, públicas y privadas, de manera que las condiciones de exclusión y marginalidad que existen hoy día puedan corregirse, permitiendo el desarrollo pleno de ser humano y garantizando la convivencia intercultural y la cohesión social como bases del progreso y del buen funcionamiento de la sociedad.

Democratizar la ciudadanía es reconocer la dignidad de ser humano, muchas veces negada o restringida en el proceso migratorio y en el establecimiento en una sociedad que en principio no acoge a los inmigrantes, sólo los asimila.

Democratizar la ciudadanía es garantizar la condición esencial para buscar la felicidad propia y el bienestar colectivo.





miércoles, 20 de junio de 2012

Construyamos una oposición democrática

Hay quienes insisten en remar en barco ajeno. Reconstruir la “oposición” a la sombra del PRD es más de lo mismo y en nada contribuye a la construcción de una alternativa democrática al poder usurpado por el PLD.

Alianza País constituye una nueva nave desde la cual podemos navegar para rehacer la política y ponerla al servicio de los sectores democráticos y progresistas de la sociedad, para avanzar hacia una República Dominicana próspera y segura para todos y todas.

Una oposición democrática, seria, combativa y responsable sólo es posible si se construye al margen de la dirección política y comercial del PRD, otra cosa es que participen sus bases, las que como muchos otros sectores de la sociedad se encuentran presas de la desesperanza y navegan en la ilusión del clientelismo buscando un futuro mejor, sin ser conscientes de que con esa carta de ruta obsoleta y anti-política jamás llegarán a conquistar la dignidad humana.

Debemos atrevernos a construir una alternativa política que se sitúe a la izquierda de la fallida socialdemocracia dominicana. Es posible consolidar la franja progresista entre el bipartidismo tradicional y avanzar hacia la dignificación de la política, degradada por la corrupción y la incompetencia de los partidos tradicionales.

Tenemos que superar el “oportunismo” de derechas que se encuentra instalado dentro del amplio campo progresista y que es defendido por un pequeño, pero influyente sector, vago y setentero, que insiste en mantenerse políticamente a la sombra del perredeísmo.

Podemos crecer y realizar una oposición real, critica y constructiva que mejore nuestra democracia y defienda la redistribución de las riquezas nacionales, de manera que podamos construir un Estado de bienestar y satisfacción que beneficie a las grandes mayorías empobrecidas, marginadas del “crecimiento económico” logrado en el país durante las últimas décadas.

Construir una oposición progresista y de izquierdas es posible, pero implica esfuerzo, ilusión y compromiso. Debemos realizar una autocritica sincera que nos permita reconocer nuestras debilidades históricas y actuales, obligándonos a superarlas con coraje y determinación de manera que recuperemos esa confianza de pueblo que ni la tenemos nosotros ni la tienen otros.

Necesitamos pasar por un proceso de reconocimiento y de afirmación de nuestra  memoria histórica y de nuestra herencia cultural. Debemos afirmarnos como izquierda y destacar el componente democrático y progresista, logrando la distancia necesaria de aquellos sectores antidemocráticos y conservadores que aun suelen autodenominarse de izquierda.

Somos una izquierda nueva y joven, debemos construirnos políticamente desde la esperanza en el presente y la confianza en el futuro, y nunca jamás desde el miedo.




viernes, 15 de junio de 2012

La vuelta a “casa” de la diáspora dominicana

Sigueme en twitter: @alexamarobcn

El artículo publicado por el diario español El País sobre la dominicana Isabel Sierra, en la que destacaba su retorno a la República 17 años después de haber llegado a España, pone en alto relieve la dramática situación por la que atraviesan miles de inmigrantes el país ibérico.

La crisis económica ha devorado el mercado laboral, situando la tasa de desempleo por encima del 20%, es decir que una de cada cinco personas en edad de trabajar que vive en España se encuentra en paro, una parte importante son inmigrantes llegados al país en la última década para trabajar en las áreas de la construcción y los servicios, fuertemente tocados por la explosión de la burbuja inmobiliaria y financiera.

Lo que hace más dramático el caso es que, Isabel Sierra no es la única persona que ha tomado el camino para retornar a su país origen o para emprender la aventura migratoria en otras tierras, se calcula que desde que comenzó la crisis cerca de medio millón de personas han abandonado España.

Para muchos dominicanos el retorno a “casa” en el marco de la crisis significa una derrota personal, el fracaso de su proyecto migratorio. Es una realidad que está generando mucha angustia y sufrimiento entre las personas y sus familias, porque el retorno a “casa” con las manos vacías representa un evidente retroceso, sobre todo tomando en cuenta que muchos de los derechos y servicios de los que se ha disfrutado en España no se podrán disfrutar en la misma medida en la República Dominicana.

Las causas que han provocado la migración de alrededor de 2 millones de dominicanos hacia el exterior en las últimas tres décadas no se han resuelto favorablemente, en la mayoría de los casos han empeorado.

La República Dominicana sigue siendo uno de los países más pobres, corruptos y violentos de América Latina, cuyos gobernantes no han sido capaces en cinco décadas de generar las condiciones mínimas de bienestar y seguridad que se necesitan para desarrollarse a plenitud y con dignidad.

La vuelta a “casa” devolverá a muchos a escenarios  de marginación y pobreza que hieren toda sensibilidad humana, reducen a sus mínimos la autoestima y dificultan el desarrollo personal.

La vuelta a “casa” supondrá el sometimiento a un sistema político y de gobierno antidemocrático, violento, corrupto, ineficiente e incapaz de generar buenas oportunidades en igualdad de condiciones para toda la ciudadanía.

La vuelta a “casa” no garantizará encontrar un trabajo digno, ni siquiera encontrar uno del tipo que sea.

La vuelta a “casa” les colocará en un escenario altamente inseguro y violento, con unas redes criminales fuertemente vinculadas al poder. Una sociedad en dónde el valor de la vida se ha reducido a mínimos, a cualquiera le pueden disparar en plena cara para robarle un celular.

La vuelta a “casa” será el retorno a los apagones, a la escasez de agua, a caminar entre ruidos y basura, a perder el tiempo entre tapones; a padecer un sistema de transporte ineficiente, sucio, denigrante y obsceno.

La vuelta a “casa” les obligará a sacarse un seguro medico, que por demás será ruin y oneroso, pero hay que sacárselo para no morir en la espera de ser atendido en uno de los pocos y mal equipados hospitales “públicos”, en donde a pesar de ser “público” usted debe llevar la gasa, jeringas, el mentiolé y todo lo que necesite si quiere ser medianamente atendido.

Pero no todo es malo, si uno vuelve a “casa” podrá disfrutar de las playas (las que no están privatizadas), de los campos y montañas, de los ríos y balnearios, de las fiestas patronales, de las giras del barrio, del festival del merengue, de los aguinaldos en navidad, del carnaval, de la semana santa, etc.

Sin embargo, puede que uno al volver a “casa” termine siendo extranjero en su propia patria.

miércoles, 6 de junio de 2012

Una elecciones viciadas, un presidente ilegitimo


Por Alex Amaro (@alexamarobcn)

El recién finalizado proceso electoral ha puesto en evidencia las profundas carencias que padece el sistema democrático en la República Dominicana, resaltando la perversión del sistema político y de partidos, una situación que se agudiza por el déficit en el ejercicio de la ciudadanía que envilece a la sociedad y frena el desarrollo de una alternativa política y social critica ante el actual estado de cosas.

El triunfo del PLD representa el fracaso del proceso democrático, ya que ha sido fruto del uso inadecuado de todos los recursos del Estado a su alcance, del abuso continuado del poder y de la imposición de unas pautas electorales que en cualquier escenario posible iban a garantizar el triunfo de Danilo Medina, su candidato presidencial.

Mediante una combinación espectacular de la demagogia populista, el clientelismo y la represión el PLD ha impuesto al país una candidatura presidencial sin carisma en la sociedad y con un liderazgo de partido profundamente cuestionado durante los últimos años.

Sobornos, chantajes, crecimiento extraordinario  de la nomina del gobierno, acoso a los periodistas críticos con el gobierno, persecuciones, escuchas telefónicas ilegales, arrestos, son las algunas de las malas prácticas de las que se hizo uso y abuso durante la campaña electoral, asignándole un componente de violencia estructural al proceso que deshizo cualquier intento de renovar la política, sumiendo a la sociedad en una competencia electoral fundada en el miedo reciproco entre los partidarios del continuismo como normalidad y del retroceso como alternativa.

Esta competencia electoral fundada en el miedo, afectó de manera muy sensible la posibilidad de que se construyera una alternativa política y social al bipartidismo tradicional. Lo que sumado a la incapacidad de las agrupaciones políticas progresistas y de izquierda de concertar una candidatura presidencial común facilitó la hegemonía electoral del bipartidismo y frenó electoralmente a las fuerzas que presentaron candidaturas independientes. Entre las cuatro agrupaciones alternativas (Alianza País, Dominicanos por el Cambio, Alianza por la Democracia y Frente Amplio) sumaron en total el 1,83% de los votos validos emitidos, frente al 98,16% que cosechó el bloque bipartidista.

Lo cierto es que pese a su discurso modernizante, Danilo Medina es el resultado directo de los más rastreros y nefastos métodos de ascenso al poder político conocidos en la República Dominicana, emulando a la más perversa, sanguinaria y eficiente maquinaria balaguerísta. El PLD de hoy se parece más a Balaguer que a Juan Bosch.

Danilo será presidente sí, pero uno con poca legitimidad, ya que su triunfo excede a sus meritos y es sobre todo el resultado de un proceso electoral viciado desde el principio al fin. Un presidente ilegitimo cuyo discurso de campaña fue desmentido en todo momento por la práctica política y de gobierno de su partido. Sus palabras contra la corrupción y su “compromiso” para combatirla fueron desautorizadas por la presencia protagónica en sus equipos de campaña de destacados miembros del actual gobierno señalados públicamente como “funcionarios corruptos”.

El afán demagógico hizo que Danilo Medina presentara una gran cantidad de propuestas que en el caso de ser elegido presidente implementaría durante su gobierno. Ante el hecho consumado ya veremos si está dispuesto a enfrentarse a la maquinaria corporativa y corrupta impuesta por el leonelísmo y cumple algunas de sus promesas, sobre todo aquellas referidas al combate de la corrupción y la pobreza, estableciendo un modelo educativo que potencie el desarrollo humano, garantizando el acceso a un sistema sanitario público de calidad e impulsando un modelo económico y social más igualitario, justo y solidario.

Danilo tiene la pelota en su cancha.

martes, 5 de junio de 2012

Alex Amaro denuncia los funestos intentos de un sector del PLD de Barcelona de asaltar la Junta Directiva de la Asociación de la Comunidad Dominicana en Catalunya

Alex Amaro denuncia los funestos intentos de un sector del PLD de Barcelona de asaltar la Junta Directiva de la Asociación de la Comunidad Dominicana en Catalunya

A raíz de la campaña electoral un sector del PLD en Barcelona pretende adueñarse nuevamente a la Asociación de la Comunidad Dominicana en Catalunya y convertirla en un comité de base de su partido y para ello han iniciado una campaña de acoso contra mi persona y contra varios miembros de la ACDC que no son afines a su formación política.

En el intento de aprovechar el nombre y prestigio de la asociación para impulsar proyectos políticos y personales se abalanzan sobre ella persiguiendo la destitución o renuncia de la actual Junta Directiva, ante lo cual les advierto que la institucionalidad de esta asociación no será violentada por las ambiciones personales de ninguna persona, grupo de interés o partido político, por lo que ante cualquier intento por desestabilizar nuestra entidad actuaremos haciendo uso del derecho para defender una asociación plural que represente realmente a los intereses de toda la comunidad dominicana en Catalunya y no tan sólo los de los peledeístas.

Llamamos a todos los miembros de la asociación y a la ciudadanía en general a hacer frente a estas funestas pretensiones y a hacer valer su autoridad frente al poder desmedido e inútil que pretender imponer algunos.

En Barcelona, a los 5 días del mes de junio de 2012

Alex Amaro
Presidente de la Asociación de la Comunidad Dominicana en Catalunya