30 septiembre 2009

He vuelto a París y no estabas

Es el olor del aliento de la lluvia

atravesando la áspera piel de la tierra,

de fondo, un paisaje verde y espeso,

y un poco más allá, París,

preñada de amores locos, sueños y adoquines,

tensa entre cercana distancias,

y está la lluvia,

que, al besar mi sombra,

me empapa de su melancolía.

La lluvia no hace otra cosa

que traerte hasta mi,

coqueta y tierna,

para hacerme amarte,

para que te tome, entre mis brazos,

con furia y sin ninguna esperanza,

lejos de las luchas

que hace ya mucho tiempo,

juntos, libramos.

Luchas de tantos, que nunca,

propiamente, fueron nuestras.

La lluvia que se derrama a gotas,

que hace fría,

simula ser romántica,

como si con eso quisiera,

despertar en mi,

aquellos sueños que dejé perdidos

en las largas noches

en que aun te extrañaba.

Y he vuelto a París,

con la certeza de que ya no estabas

y la rabia, absurda, al pensar

que nunca me extrañaste.

1 comentarios:

Priiincesitha dijo...

ME GUSTO MUCHO TU POEMA YO TAMBIEN INVENTO LOS MIO LAMENTABLEMENTE SON CASI TODOS TRISTES ...

SALUDOS

wason brazoban

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