18 noviembre 2009

Retazos de tu piel

Ciertamente hay fuegos

que ya no me queman…

Nada siento más

que el calor de tu sombra.

Lo siento en las mañanas

cuando recojo de la mesa

el montón de imágenes

que viajan por la red

convertidas en sorbos de café

que trago

mientras disuelvo los granos de azúcar

que simulan ser retazos de tu piel.

Nada siento más

que los miles de besos

que dejaste en mi boca

por si un día, triste y solo,

naufragaba lejos de tu compañía.

30 septiembre 2009

He vuelto a París y no estabas

Es el olor del aliento de la lluvia

atravesando la áspera piel de la tierra,

de fondo, un paisaje verde y espeso,

y un poco más allá, París,

preñada de amores locos, sueños y adoquines,

tensa entre cercana distancias,

y está la lluvia,

que, al besar mi sombra,

me empapa de su melancolía.

La lluvia no hace otra cosa

que traerte hasta mi,

coqueta y tierna,

para hacerme amarte,

para que te tome, entre mis brazos,

con furia y sin ninguna esperanza,

lejos de las luchas

que hace ya mucho tiempo,

juntos, libramos.

Luchas de tantos, que nunca,

propiamente, fueron nuestras.

La lluvia que se derrama a gotas,

que hace fría,

simula ser romántica,

como si con eso quisiera,

despertar en mi,

aquellos sueños que dejé perdidos

en las largas noches

en que aun te extrañaba.

Y he vuelto a París,

con la certeza de que ya no estabas

y la rabia, absurda, al pensar

que nunca me extrañaste.

06 agosto 2009

El rumor de los rieles

El rumor de los rieles,

que suenan como risas complacientes,

me mantiene despierto, inquieto…

La noche es fría y serena,

el aire es amargo, cortante y poco.

Las horas se componen de muecas tristes

y de olas separadas del mar

por el silencio roto

de una tormenta que pasó a recoger

el agrio tufo de la nada.

La noche viaja en el tren

y yo viajo con ella.

Nos desnudamos bajo la misma luz,

y con las mismas ganas

nos besamos y amamos en silencio

y continuamos el viaje,

cada uno con sus mil razones.

Puede que nos encontremos a la vuelta,

es una posibilidad,

y sólo eso,

y con eso me basta

para no atarme a sus ojos desesperadamente

y abrazarme desnudo a su mirada

hundiéndome profundamente en su voz

para robarle cualquier excusa,

o cualquier palabra,

que sugiera su ausencia.

09 julio 2009

Y nadie sabe nada de nosotros…

Abrí el pecho al aire
y encontré unos versos
despidiéndose de la luna.
Recorrí unas cuantas calles
masticando el dulce sabor
de ese lunar que no tienes
en la mejilla.
Conté hasta cien
y me deslicé indiferente por la acera,
tropecé con colillas
que no tenían estampadas
las gruesas líneas de tus labios;
y con papeles marchitados
que no lograban describir tu sonrisa.
Pisé un trozo de diario
y al mirarlo, descubrí,
que llevaba escrita la palabra “crisis”,
y lo tomé,
y quise ver, si en él,
estaban escritos tu nombre y el mío,
pero no,
el diario hablaba, confusamente,
de otras cosas.

08 julio 2009

Las Golondrinas

Y las golondrinas dibujaban su canto en el viento,
y yo las miraba, les sonreía,
y les perseguía con el aroma matutino de mi aliento.

…Y las golondrinas trinaban
y dejaban caer, sobre mí, su eco.

…Y las golondrinas volaban y se perseguían entre si,
y yo plantado en la acera les miraba,
aferrando los pies a los adoquines
para no saltar y seguirlas
y trazar, así, mi ausencia en el viento,
y perderme cielo adentro.

…Y las golondrinas siguen allí,
calentando sus alas en el sol,
y yo aquí, sentado en el sofá,
retorciendo unos versos que quisieron ser libres
pero no los dejé escapar…
Cómo dejarlos volar,
si yo no puedo seguirles…

Pavel Nuñez - Solo por honor

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